4 diciembre, 2020

BOGOTÁ NO LOGRA CONTROLAR SU CUARENTENA Y AUN ASÍ LOPEZ PROPONE 3 MESES MAS Y APAGAR LA ECONOMÍA

Dimas Rincón Parra viene insistiendo reiteradamente a la alcaldesa Claudia Lopez y al Presidente Ivan Duque sobre la urgencia de implementar un Plan de rescate para la Clase Media de Bogotá que por efecto de la pandemia del coronavirus está sufriendo los mas duros golpes en lo económico, lo político y lo social. Los beneficios financieros no operan para ellos, los subsidios del Estado no existen y no se ha considerado que el 80% de la ciudad es de clase media, profesionales, técnicos y trabajadores independientes que al no tener ingresos por la cuarentena no tienen como costear los gastos de sus familias, conservar su EPS, Caja de Compensación y pensión principalmente

Si las circunstancias lo exigen, Bogotá podría ver extendida su cuarentena por “tres meses más de cuidado”. Así lo contempló la alcaldesa Claudia López durante una entrevista con Yamid Amat en CM&, en la cual, además, hizo una advertencia que inquietó a algunos: ‘parar la economía’. 

“La pregunta es cómo, sin pánico financiero, logramos apagar la economía tres meses para que produzca solo cinco cosas: salud, servicios básicos, alimento, cuidado y abastecimiento. El resto de sectores van a tener que parar”, afirmó López, y agregó que el segundo gran reto vendría no solo con el decrecimiento económico de la capital sino con la recuperación en el 2021.

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La desobediencia sigue siendo la cara de la cuarentena en Bogotá Diario El Tiempo

Dimas Rincón Parra experto en asuntos financieros y presupuestales de Bogotá que fue concejal de la ciudad durante quince años y presidente de la Comisión de Presupuesto y Hacienda Pública durante nueve años dijo que además de seguir auxiliando a los estratos 1 y 2 que ya tienen importantes aportes nacionales y distritales es necesario pensar en los estratos 3. 4. 5 y 6, para este sector que representa el 80% de los habitantes de la ciudad el nuevo Plan de Desarrollo debe contemplar un robusto programa de rescate de la crisis así se tenga que aceptar una severa modificación al programa de gobierno de la alcaldesa Claudia López, que en principio no contempla acciones a favor de la clase media baja, Vedia media y alta. Ese plan de rescate de la clase media no da espera, ni siquiera a que se expida el Plan de Desarrollo en el mes de junio por el Concejo de la Ciudad porque ya en estos momentos de la crisis del COVIC 19 está sintiendo los rigores del desempleo de bastos sectores profesionales, técnicos y trabajadores independientes que no reciben ningún subsidio de parte del gobierno distrital o nacional y que deben proveer el sustento de sus familias, colegios privados, créditos hipotecarios, de consumo, vehículos vestuario y alimentación principalmente. Supongo que ya la alcaldesa Lopez está con su equipo de expertos trabajando en este Plan de Salvamento de la Clase Media.

“No están en pobreza ni en vulnerabilidad. Pero seguramente no tendrán todo el dinero para pagar los servicios públicos, las cuentas bancarias o arrendamiento. Tenemos que hacer un salvamento para la clase media en hogares y microempresas”, aseguró López.

No están en pobreza ni en vulnerabilidad. Pero seguramente no tendrán todo el dinero para pagar los servicios públicos, las cuentas bancarias o 
arrendamientoMientras se definen los mecanismos de este salvamento, economistas ya analizan la propuesta y el panorama a corto y mediano plazo. Guillermo Sinisterra, ph. D. en Economía, experto en economía urbana y regional y docente de la Universidad Javeriana, explica que este modelo es similar al de “una economía de posguerra”.

“En esta economía de contingencia, como la llama López, los cinco sectores que no paran sostienen todo lo demás, pero lo que esté fuera de eso no está en el mejor de los momentos. El asunto es muy delicado porque, no obstante los auxilios y estrategias que se puedan lanzar, habrá pérdidas de empleos que no necesariamente se van a reactivar después de la crisis y porque la informalidad aumentará”, explicó Sinisterra, quien reconoció que el reto viene en doble vía: “habrá que evitar que haya hambre hoy e impulsar la economía de la poscrisis”.

El asunto es muy delicado porque, no obstante los auxilios y estrategias que se puedan lanzar, habrá pérdidas de empleos que no necesariamente se van a reactivar después de la crisis

Iván Jaramillo, del Observatorio Laboral de la Universidad del Rosario, explica que esto es un fenómeno a escala global: “La economía de contingencia a la que se refiere Claudia López es la de postpandemia y para la que tenemos que prepararnos para una recesión económica mundial como ha advertido el Fondo Monetario Internacional. Según la Organización Internacional del trabajo, se perderán 25 millones de empleos en todo el mundo”. 

(Lea también: Cuarentena hasta junio: ‘No tengamos miedo sino preparación’) CM&

En Bogotá, la tasa de desempleo se ubica en el 10,6 % (según el informe del último trimestre del observatorio de Desarrollo Económico) y la informalidad escala al 42,3 %. Pero, hasta el momento, el panorama había sido favorable. A finales de 2019, el crecimiento económico había llegado al 3,6 % y la percepción era un poco más optimista. Según la Encuesta de Percepción Ciudadana de Bogotá Cómo Vamos 2019, en los últimos cuatro años la idea de mejora económica en los hogares había subido 6 puntos: el 36 % pensaba que el asunto seguiría prosperando

El asunto no es cualquier cosa si se tiene en cuenta que Bogotá-Región mueve más del 25 % de la economía del país. 

El panorama dio un vuelco el 6 de marzo, cuando se detectó el primer caso en Bogotá, el 19 de marzo cuando empezó el simulacro distrital de aislamiento y el 24 de marzo cuando comenzó la cuarentena nacional. Para los economistas, el futuro está en manos de los epidemiólogos y varios de ellos, consultados por EL TIEMPO, coinciden en que es posible que la curva de contagio demanda una extensión de la cuarentena. 

“Tenemos que hacer lo que toque para no tener miles de muertos como España e Italia. Si hay que ir apagando la economía, lo hacemos”, sentenció López. 

Y a pesar de lo drástico que pueda sonar el plan, Sinisterra la reconoce como una buena medida y asegura que el dinero necesario para la estrategia puede provenir de tres fuentes: endeudamiento, reasignación presupuestal (tomar dinero de otros sectores) o, incluso, impuestos a las empresas más grandes después de la crisis. 

Los efectos, por supuesto, vendrán. “Olvídate de la inversión, de avances en infraestructura. Seguramente nos quedaremos con lo que alcanzó a contratar la administración anterior. Pero el plan de desarrollo seguramente se va modificar”, agregó Sinisterra.

Para César Ferrari, doctor en Economía y máster en Planeación urbana, la clave está en “evitar la destrucción de la fuerza laboral”. “Los trabajadores deben tener ingresos para adquirir los bienes básicos y la manera más viable es a través de subsidios. Ahora, el plan no se limita a mover solo cinco sectores de la economía, esto acarreará mucho más”, asegura Ferrari. 

Andrés Camacho, investigador de la Universidad Externado, advierte que la clase media está formada por sectores diversos que requieren planes diferenciados. Lamenta que el camino no será fácil para otros. “Acá puede haber más de un millón de microempresas de las que no hay información clara desde el Gobierno”, dice Camacho.

Por su lado, la Universidad de los Andes ha analizado este y otros escenarios y ha emitido conceptos en su serie ‘Nota macroeconómica’. Aquí, el equipo de ecónomos hizo un llamado: “No hay antecedentes de una coyuntura en que se haya dado la orden generalizada de semiparalizar las economías a lo largo y ancho del planeta (…) y ‘la gente por encima de la economía’ es una falsa dicotomía a la que no nos debemos dejar arrastrar. La economía es de la gente y para la gente. La pérdida de empleos y negocios que viene con una recesión significa familias sin ingresos. Las consecuencias son más fuertes sobre los más pobres y sobre los informales y cuentapropistas”.

(Además: Estas son las megaobras que sufrirían retrasos en Bogotá)

Ante esto, proponen minimizar el impacto al proveer créditos (el plan B de algunos sectores de la clase media), seguir garantizando la alimentación escolar en colegios públicos, disminuir o postergar las cargas prestacionales y tributarias a las empresas que se abstienen de hacer despidos, establecer un programa de seguro de desempleo, entre otros. Sin embargo, el camino no termina en el día 1 de la poscrisis. Los expertos coinciden en que la reactivación económica será progresiva. La pandemia le puso retos hasta al plan distrital de desarrollo

Este martes, durante la entrega del concepto del Consejo Territorial de Planeación Distrital (CTPD) sobre el Plan de Desarrollo (PDD), el coronavirus no pasó por alto.
Entre los ajustes y las sugerencias hechos al plan, el CTPD resaltó la importancia de tener a la pandemia y la salud como líneas guía en el plan. Claudia López no solamente aceptó la observación, sino que aseguró que el ‘Nuevo contrato social del siglo XXI’ se adelantaría para la clase media. 

“No hay manera de pasar por esta pandemia con varias cuarentenas sin un contrato social que dé sustento no solo a las familias más pobres y vulnerables, sino a la clase media”, manifestó la alcaldesa e hizo énfasis en que el asunto escala a “cuánto pone cada uno para el plan”.“Esta es una discusión real, cuánto van a poner el Gobierno Nacional, la alcaldía, el sector financiero y las empresas. Todos tenemos que poner”, concluyó.

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