29 noviembre, 2020

Mama Delita se fue hace un año, recordarla es vivir sabiendo que un día la volveremos a ver a nuestro lado

JOSE AGUSTIN. DANIEL, AGUSTO. EXTIENDEN UNA INVITACIÓN A LA CELEBRACIÓN DEL PRIMER ANIVERSARIO POR LA PASCUA DE NUESTRA ESPOSA Y MADRE

page1image42865536Mamá Delita como le recuerda con ternura su hijo Agustín

JOSE AGUSTIN, DANIEL, AGUSTO, EXTIENDEN UNA INVITACIÓN A LA CELEBRACIÓN DEL PRIMER ANIVERSARIO POR LA PASCUA DE NUESTRA ESPOSA Y MADRE
2 DE MAYO DE 2020

Señor Jesús, desde que pasaste por este mundo teniendo la paciencia como vestidura y distintivo, es ella la reina de las virtudes y la perla más preciosa de tu corana.

Danos la gracia de aceptar con paz la esencial gratuidad de Dios, el camino desconcertante de la Gracia y las emergencias imprevisibles de la naturaleza. Aceptamos con paz la marcha lenta y zigzagueante de la oración y el hecho de que el camino para la santidad sea tan largo y difícil.

Aceptamos con paz las contrariedades de la vida y las incomprensiones de nuestros hermanos, las enfermedades y la misma muerte, y la ley de la insignificancia humana, es decir: que, después de la muerte, todo seguirá igual como si nada hubiese sucedido.

Aceptamos con paz el hecho de querer tanto y poder tan poco, y que, con grandes esfuerzos hemos de conseguir pequeños resultados.

Aceptamos con paz la ley del pecado, esto es: hacer lo que no queremos, y dejar de hacer aquello que nos gustaría hacer. Dejamos con paz en tus manos lo que debiéramos haber sido y no fuimos, lo que debiéramos haber hecho y no lo hicimos. Aceptamos con paz toda impotencia humana que nos circunda nos limita.

Aceptamos con paz las leyes de la precariedad y de la transitoriedad, la ley de la mediocridad y del fracaso, la ley de la soledad y de la muerte.

A cambio de toda esta entrega, danos La Paz, Señor

Ignacio Larrañaga

Recuerdos de su amor por la sociedad

Unos meses antes de su despedida Adelia Mendez Ramirez acompañó al exconcejal de Bogotá Dimas Rincón Parra a darle una mirada a la dura realidad que rodea a miles de familias en el sur de Bogotá, fue con su hijo Agustín al que en ningún momento soltó la mano, no por miedo a caerse sino por el cariño que sentía por él, también estaban en esa tarea de campo jóvenes profesionales de alma noble y sentir acompasado a la realidad de la pobreza como Sulma Sanchez, Alvaro Restrepo y Mercy García, Mamá Delita habló con gente adulta, jóvenes y niños que no saben si amanecerán al día siguiente o si la violencia que arrastra la pobreza terminará con su vida y sus esperanzas, en los ojos de Adelia se veía el sufrimiento de saber que la líder social del barrio doña Gladis Fonseca, de los Fonseca de Boyacá como ella misma se denomina tal vez no tendría con que almorzar ese día y tampoco podría dormir cuidando la montaña que por no tener alcantarillado sanitario es una zona de alto riesgo que al menor descuido se viene sobre las casas de la gente si es que a esas armazones de madera teja de Zin y tela de paroy en su gran mayoría se les puede llamar casas. Adelia regreso esa tarde muy triste, conmovida y adolorida por la suerte de tantos seres humanos a quienes el gobierno y la sociedad ha descuidado permanentemente. Tal vez se llevó en su viaje eterno esta última imagen y desde el cielo al lado De Dios y sus ángeles es seguro que todos los dias esta intercediendo por su familia y por estos seres olvidados que desde ese día se volvieron sus hermanos del alma. Mercy los visita en diciembre y con su fundación y amigos les llevan la alegría de la navidad.

Mamá Delita no te olvides de nosotros que estamos esperando el pasaje para viajar a tu encuentro.

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