
La estructura poblacional de las localidades de Santa Fé y Candelaria muestra una acelerada transición demográfica con tendencia creciente al envejecimiento, la calidad de vida de la población adulta y adulta mayor no es la mejor, situación que en momentos de crísis como la que actualmente vive la ciudad por efecto del coronavirus y la falta de programas eficientes para esta población aumenta el riesgo de morir aislados en sus viejas casas o tirados en las calles y andenes de los barrios por donde diariamente transitan pidiendo a Dios por su subsistencia y una limosnilla para su alimentación a los transeuntes que por la cuarentena han desaparecido. Los abuelitos como les dice con cariño la juventud se quedaron desamparados y algunas fundaciones y organizaciones comunitarias tratan de prestarles apoyo pero la situación es muy dura y ellos son precisamente la última población que en medio de la pandemia será prioritaria.
Los Profesionales Oficiales de Reserva de las Fuerzas Militares llegan de pronto y la ilusión renace, los viejitos pueden vivir su último sueño felices y con amigos. Todo por la Patria

Profesionales Oficiales de Reserva de la DIPOR
En este comedor gerenciado por la Fundación María es mi Madre se atienden diariamente mas de 120 ancianos, está ubicada en la carrera 4 con calle 6 B donde esperan con ansiedad el apoyo de los Bogotanos que puedan y quieran ayudar esta maravillosa obra.
La Calidad de Vida mejora gracias a la tarea descomunal del comedor «María es mi madre» de la Fundación Proyecto Unión creada para dignificar la vida del adulto mayor habitante de calle, fueron precisamente ellos los que llegaron ante la DIPOR, Dirección de Profesionales Oficiales de Reserva para hablar con el CN Didier Duarte director de este cuerpo de profesionales voluntarios que juraron servirle a la Patria con dignidad y honor a toda prueba. Los profesionales Oficiales de Reserva tomaron esta otra tarea como suya y sin pensar en sacrificios y riesgos del COVID 19 se pusieron al frente y llegaron hasta donde los adultos mayores para llenarlos de alegría con su amor y solidaridad. Departieron con ellos y en medio del aislamiento les ofrecieron un rico menú que ayudó a preparar la Fundación María es mi Madre. Les dejaron algunos artículos de primera necesidad y prometieron regresar muy pronto una vez que las responsabilidades del trabajo de la DIPOR en otras localidades de Bogotá a donde también están llevando amor y esperanza a los ciudadanos desesperados y necesitados les permita hacerlo. Al retirarse se escucho un grito de fe en Colombia «TODO POR LA PATRIA», es la hora de la solidaridad


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