4 diciembre, 2020

Lo que todavía no sabemos sobre el coronavirus

La situación fiscal de bogota para el 2021 es de cuidados intensivos, ya se aprecian síntomas graves en materia de recaudo de impuestos en la vigencia actual y el Plan de Desarrollo aprobado con un fuerte déficit que ronda los 27 billones de pesos y la falta de recursos de crédito para los principales programas son la ruta incierta que deberán recorrer Claudia Lopez y su contrato social con renta de subsistencia por cuatro años.

Periodistas del Times resumen algunos de los misterios más críticos que los científicos y los funcionarios de salud pública aún no han descifrado.

Cinemagraph
Jens Mortensen for The New York TimesCredit

Por The New York Times


[Toda nuestra cobertura del coronavirus en español es de libre acceso y está aquí]

En el tiempo transcurrido desde que los científicos y los funcionarios de salud pública del mundo supieron por primera vez del nuevo coronavirus en enero, han tenido seis meses para conocerlo.

Han llegado a muchas conclusiones sobre el virus y la enfermedad que causa, desde la importancia de usar mascarilla (cubrebocas o barbijos) para contenerlo hasta la inusual gama de síntomas que provoca.

Pero hay grandes lagunas en el conocimiento científico sobre el virus. En este semestre en que los periodistas de la sección de Salud y Ciencia de The New York Times han estado informando sobre el SARS-CoV-2, hemos relatado algunas de las incógnitas persistentes que han identificado. La resolución de algunos de estos misterios por parte de los científicos determinará nuestro futuro con el coronavirus.

Estas son algunas de las cosas que aún no sabemos:

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Por Donald G. McNeil Jr.

Credit…Jens Mortensen para The New York Times

Una de las grandes incógnitas de la epidemia es cuántos estadounidenses se han contagiado hasta ahora.

Solo alrededor de 1,9 millones de estadounidenses han dado positivo hasta el 28 de mayo, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por su sigla en inglés), o tal vez solo sean aproximadamente 1,7 millones, según el Centro Johns Hopkins para la Seguridad de la Salud, que produce un mapa frecuentemente citado de los casos mundiales.

Los estadísticos creen que el número real de casos es mayor, pero no está claro cuánto más.

Tienen más confianza en la exactitud de los datos producidos por los estados que hacen más pruebas. En ese sentido, el estado de Nueva York está a la cabeza, pues ha hecho pruebas al 9,6 por ciento de su población aproximadamente, lo cual es casi el doble del promedio nacional. (Rhode Island realizó pruebas al 13 por ciento de su población, superando a Nueva York, pero su población es pequeña).

Nueva York también ha hecho decenas de miles de pruebas de anticuerpos con fines de vigilancia. El 22 de mayo, el gobernador Andrew Cuomo anunció que, según esos exámenes, alrededor de una quinta parte de todos los residentes de la ciudad de Nueva York ha tenido el virus, al igual que cerca del 27 por ciento de los miles de neoyorquinos negros e hispanos que se hicieron la prueba en sus iglesias locales.

Si ese mismo patrón se supusiera acertado para otras ciudades grandes que han sido fuertemente afectadas —como Chicago, Nueva Orleans, Detroit y Miami—, es probable que entre 3 y 4 millones de estadounidenses urbanos hayan sido infectados.

Pero, incluso si esa cifra se duplicara o triplicara (y probablemente eso sea exagerado) para dar cuenta de los estadounidenses que se contagiaron en todo el país antes de los cierres de emergencia, de cualquier manera serían solo entre 9 y 12 millones de personas.

Esto concuerda con el límite inferior de los cálculos realizados a mediados de abril, antes de que comenzaran las pruebas de anticuerpos. En ese momento diferentes modeladores predijeron que entre el 3 y el 10 por ciento del país estaba infectado.

En todo caso, como se trata de un país de 330 millones de habitantes, unos 10 o incluso 20 millones de infectados sería apenas una gota en un balde de agua. Estados Unidos está saliendo del confinamiento y la gran mayoría de sus habitantes todavía son vulnerables al virus.

Estados Unidos tampoco podrá detectar a todos los que contraigan el virus. La “mejor proyección” de los CDC, según los escenarios de la pandemia que publicó el 22 de mayo, es que alrededor del 35 por ciento de los infectados no presenten síntomas.

Actualmente, cerca de 21.000 estadounidenses se contagian cada día. Si un tercio de ellos no muestra síntomas, se crean casi 210.000 “propagadores silenciosos” cada mes.

Parece imposible imaginar que cualquier programa de rastreo de contactos, sin importar cuán grande sea, logre estar a la altura de eso.¿Monstruo o máquina?Un perfil del coronavirus a los seis mesesNuestro ‘enemigo oculto’, al descubierto.

Por Apoorva Mandavilli

Esto es lo que podemos decir con certeza sobre el número mínimo de partículas virales que se necesitan para sembrar una infección de coronavirus: el número está en algún lugar entre uno y un millón.

Si se presiona más a los científicos, podrían ofrecer un rango un poco más pequeño de unos pocos cientos a unos pocos miles, y algunos incluso podrían arrojar valientemente un cálculo en los cientos altos, en función de lo que han aprendido sobre el comportamiento del coronavirus que causó la epidemia de SARS entre 2002 y 2003.

Pero la conclusión es que nadie lo sabrá con seguridad hasta que se complete más investigación.

“Es muy insatisfactorio decirle a la gente: ‘Oh, no sabemos’”, dice Angela Rasmussen, viróloga en la Universidad de Columbia en Nueva York. “Las personas tienen muchas preguntas sobre esto”.

Es difícil decir algo definitivo sobre el coronavirus porque se comporta como un virus de la gripe en lo fácil que se transmite, y en que las personas pueden transmitirlo aunque todavía no parezcan estar enfermas. Pero su estructura, origen en los murciélagos, y sus síntomas generales son similares a aquellas de sus primos coronavirus.

Por lo tanto, los científicos no pueden decir si tocar una superficie con una pizca de virus o respirar aire con algunas gotículas exhaladas por una persona contagiada lo enfermará. Pero es seguro decir que la exposición a más coronavirus tiene más probabilidades de causar infección, y también de provocar síntomas más graves. Por eso es importante evitar los espacios interiores abarrotados, usar mascarilla y lavarse las manos. Cada uno de estos pasos pueden disminuir tus posibilidades de estar expuesto a grandes cantidades de virus.

Por Roni Caryn Rabin

La COVID-19 es una enfermedad volátil. Algunas personas experimentan síntomas ligeros y efímeros, mientras que otras son debilitadas por una enfermedad parecida a la gripe que puede durar varias semanas. Una minoría de pacientes desarrolla complicaciones letales. En esos casos, la muerte es una posibilidad.

¿Por qué algunas personas sobrellevan la enfermedad sin problema y otras desarrollan la inflamación y el daño pulmonar graves que son distintivos de la enfermedad? Ese es uno de los enormes misterios de la COVID-19.

Los expertos dicen que la respuesta inmunitaria a la infección viral determina la gravedad de la enfermedad. Si el sistema inmunitario se desboca, puede detonar un torrente de efectos nocivos que podrían dañar los pulmones y otros órganos.

La función inmunitaria se deteriora con la edad, y las personas mayores con la COVID-19 son de las más vulnerables a los peores resultados, al igual que las que padecen enfermedades crónicas como hipertensión, diabetes y trastornos cardiovasculares. La obesidad, que afecta a 4 de cada 10 adultos estadounidenses, también parece exacerbar la enfermedad.

Los hombres también son más vulnerables a enfermarse de gravedad y fallecer, una disparidad de género que quizá se deba a los sistemas inmunitarios más resistentes de las mujeres, según los científicos.

En términos generales, los pacientes se enferman con más rapidez si están expuestos a una dosis mayor del virus al momento del primer contagio, dijo William Schaffner, especialista en enfermedades infecciosas de la Universidad de Vanderbilt.

En gran medida, las investigaciones científicas se han enfocado en el papel de un receptor llamado enzima convertidora de angiotensina 2, o ACE2, que es la puerta de acceso a las células para los coronavirus. El receptor se encuentra en las superficies externas de las células en los pulmones, los vasos sanguíneos, los intestinos y otros órganos, así como en la parte posterior de la garganta y la parte superior del conducto nasal.

Cuando empezó la pandemia, existía la preocupación de que la gente que tomaba medicamentos para la presión arterial, como inhibidores de ACE, podía estar más en riesgo de contraer el coronavirus, pero hasta ahora ningún estudio ha justificado esa inquietud, y los médicos exhortan a sus pacientes a seguir tomando sus medicamentos.

A pesar de que el virus SARS-CoV-2 se adhiere al receptor para penetrar en las células, la ACE2 también ayuda a regular la presión arterial y la inflamación. Algunos científicos han sugerido que los niños tal vez son menos susceptibles a la infección de la COVID-19 porque tienen menos de estos receptores. Según los científicos que estudian las diferencias de género en la medicina, la regulación de la ACE2 también es distinta en hombres y mujeres, pues los hombres tienden a desarrollar hipertensión, o presión arterial alta, a una edad más temprana que las mujeres. Sin embargo, aún hay mucho por saber.

The Coronavirus Outbreak

  • Frequently Asked Questions and AdviceUpdated June 24, 2020
    • What’s the best material for a mask?Scientists around the country have tried to identify everyday materials that do a good job of filtering microscopic particles. In recent tests, HEPA furnace filters scored high, as did vacuum cleaner bags, fabric similar to flannel pajamas and those of 600-count pillowcases. Other materials tested included layered coffee filters and scarves and bandannas. These scored lower, but still captured a small percentage of particles.
    • Is it harder to exercise while wearing a mask?A commentary published this month on the website of the British Journal of Sports Medicine points out that covering your face during exercise “comes with issues of potential breathing restriction and discomfort” and requires “balancing benefits versus possible adverse events.” Masks do alter exercise, says Cedric X. Bryant, the president and chief science officer of the American Council on Exercise, a nonprofit organization that funds exercise research and certifies fitness professionals. “In my personal experience,” he says, “heart rates are higher at the same relative intensity when you wear a mask.” Some people also could experience lightheadedness during familiar workouts while masked, says Len Kravitz, a professor of exercise science at the University of New Mexico.
    • I’ve heard about a treatment called dexamethasone. Does it work?The steroid, dexamethasone, is the first treatment shown to reduce mortality in severely ill patients, according to scientists in Britain. The drug appears to reduce inflammation caused by the immune system, protecting the tissues. In the study, dexamethasone reduced deaths of patients on ventilators by one-third, and deaths of patients on oxygen by one-fifth.
    • What is pandemic paid leave?The coronavirus emergency relief package gives many American workers paid leave if they need to take time off because of the virus. It gives qualified workers two weeks of paid sick leave if they are ill, quarantined or seeking diagnosis or preventive care for coronavirus, or if they are caring for sick family members. It gives 12 weeks of paid leave to people caring for children whose schools are closed or whose child care provider is unavailable because of the coronavirus. It is the first time the United States has had widespread federally mandated paid leave, and includes people who don’t typically get such benefits, like part-time and gig economy workers. But the measure excludes at least half of private-sector workers, including those at the country’s largest employers, and gives small employers significant leeway to deny leave.
    • Does asymptomatic transmission of Covid-19 happen?So far, the evidence seems to show it does. A widely cited paper published in April suggests that people are most infectious about two days before the onset of coronavirus symptoms and estimated that 44 percent of new infections were a result of transmission from people who were not yet showing symptoms. Recently, a top expert at the World Health Organization stated that transmission of the coronavirus by people who did not have symptoms was “very rare,” but she later walked back that statement.
    • What’s the risk of catching coronavirus from a surface?Touching contaminated objects and then infecting ourselves with the germs is not typically how the virus spreads. But it can happen. A number of studies of flu, rhinovirus, coronavirus and other microbes have shown that respiratory illnesses, including the new coronavirus, can spread by touching contaminated surfaces, particularly in places like day care centers, offices and hospitals. But a long chain of events has to happen for the disease to spread that way. The best way to protect yourself from coronavirus — whether it’s surface transmission or close human contact — is still social distancing, washing your hands, not touching your face and wearing masks.
    • How does blood type influence coronavirus?A study by European scientists is the first to document a strong statistical link between genetic variations and Covid-19, the illness caused by the coronavirus. Having Type A blood was linked to a 50 percent increase in the likelihood that a patient would need to get oxygen or to go on a ventilator, according to the new study.
    • How many people have lost their jobs due to coronavirus in the U.S.?The unemployment rate fell to 13.3 percent in May, the Labor Department said on June 5, an unexpected improvement in the nation’s job market as hiring rebounded faster than economists expected. Economists had forecast the unemployment rate to increase to as much as 20 percent, after it hit 14.7 percent in April, which was the highest since the government began keeping official statistics after World War II. But the unemployment rate dipped instead, with employers adding 2.5 million jobs, after more than 20 million jobs were lost in April.
    • What are the symptoms of coronavirus?Common symptoms include fever, a dry cough, fatigue and difficulty breathing or shortness of breath. Some of these symptoms overlap with those of the flu, making detection difficult, but runny noses and stuffy sinuses are less common. The C.D.C. has also added chills, muscle pain, sore throat, headache and a new loss of the sense of taste or smell as symptoms to look out for. Most people fall ill five to seven days after exposure, but symptoms may appear in as few as two days or as many as 14 days.
    • How can I protect myself while flying?If air travel is unavoidable, there are some steps you can take to protect yourself. Most important: Wash your hands often, and stop touching your face. If possible, choose a window seat. A study from Emory University found that during flu season, the safest place to sit on a plane is by a window, as people sitting in window seats had less contact with potentially sick people. Disinfect hard surfaces. When you get to your seat and your hands are clean, use disinfecting wipes to clean the hard surfaces at your seat like the head and arm rest, the seatbelt buckle, the remote, screen, seat back pocket and the tray table. If the seat is hard and nonporous or leather or pleather, you can wipe that down, too. (Using wipes on upholstered seats could lead to a wet seat and spreading of germs rather than killing them.)
    • What should I do if I feel sick?If you’ve been exposed to the coronavirus or think you have, and have a fever or symptoms like a cough or difficulty breathing, call a doctor. They should give you advice on whether you should be tested, how to get tested, and how to seek medical treatment without potentially infecting or exposing others.

“La ECA2 puede desempeñar dos papeles muy importantes: facilitar el acceso del virus a la célula, pero también modular algo del daño que causa a los vasos sanguíneos y los pulmones”, explicó Ankit B. Patel, nefrólogo en el Brigham and Women’s Hospital en Boston. “Así que, de cierta forma, es un arma de doble filo que ha complicado mucho más todo el asunto”.

Por Pam Belluck

Credit…Jens Mortensen para The New York Times

Hay muchas preguntas cruciales sin resolver sobre los niños y la COVID-19. Encontrar las respuestas no solo es importante para ellos y sus familias, sino para la sociedad en general, ya que las comunidades planean reabrir escuelas, guarderías, parques infantiles y otros lugares que los niños frecuentan.

Un enigma es qué papel juegan los niños en la propagación del virus. Parece que tienen menos probabilidades de enfermarse gravemente que los adultos, ya que constituyen alrededor del 2 por ciento de los casos confirmados de coronavirus en Estados Unidos. Existen diferentes teorías sobre si esto se debe a que los niños tienen menos probabilidades de infectarse o si el virus los infecta con la misma facilidad, pero en su mayoría causa pocos o ningún síntoma.

De cualquier manera, un creciente cúmulo de pruebas sugiere que los niños infectados pueden transmitir el virus, quizá tan fácilmente como los adultos. Además, un estudio reciente sugiere que cuando los niños asisten a la escuela, entran en contacto con tres veces más personas que el adulto promedio, lo que da pie a más oportunidades para que los niños se contagien y contagien a otros.

Aunque muchos menos niños que adultos han presentado síntomas graves, algunos se han enfermado de manera devastadora y se han producido al menos 20 muertes de niños a causa de la COVID-19 en Estados Unidos y en otros lugares. Los informes de los hospitales sugieren que los niños más vulnerables a la insuficiencia respiratoria que desarrollan los adultos son aquellos que ya tienen una condición médica grave. Algunos estudios también sugieren que los lactantes y los niños en edad preescolar pueden ser más vulnerables que los niños mayores.

Pero un pequeño porcentaje de otros niños, incluyendo adolescentes, que no tenían ningún síntoma cuando se contagiaron por primera vez, ha desarrollado un síndrome inflamatorio recientemente identificado que puede causar graves problemas cardíacos. El síndrome, que parece ocurrir semanas después de la infección y es el resultado de una respuesta inmunitaria acelerada al virus, se ha reportado tanto en Europa como en diversas partes de Estados Unidos y ha causado varias muertes. Los médicos están tratando de comprender con urgencia qué causa el síndrome, por qué aqueja a algunos niños y no a otros y cuál es la mejor manera de tratarlo o prevenirlo.

Por Benedict Carey

Credit…Jens Mortensen para The New York Times

La noción de un único paciente cero es tanto teatral como real: en cualquier epidemia nueva, algún alma desafortunada siembra la primera infección, varios de cuyos eslabones están destinados a sembrar sus propias cadenas y desatar un Big Bang viral.

Al analizar el material genético de las personas que dan positivo, los científicos pueden rastrear el linaje de cada virus hasta un ancestro común y a menudo hasta un portador individual. El primer caso confirmado de coronavirus en Estados Unidos fue un hombre que aterrizó en el aeropuerto de Seattle-Tacoma el 15 de enero desde China. Otras introducciones llegaron en febrero, y los científicos se están acercando a quién, exactamente, desencadenó el brote en el estado de Washington.

Nueva York confirmó su primer caso el 1 de marzo. Algunos científicos han encontrado firmas genéticas en los virus estudiados hasta el momento que los vinculan a Europa, por lo que tal vez fueron traídos por algunos de los millones de personas que llegaron a Nueva York en febrero; es probable que haya habido varias introducciones que se propagaron con celeridad: pacientes cero, en plural.

Las primeras personas que llegan contagiadas a una comunidad no son necesariamente las que encienden la mecha. En un informe publicado la semana pasada, un grupo de científicos arguyó que las personas contagiadas en enero eran tanto estadounidenses como europeas, pero que la mayoría de esos virus desaparecieron. Además, los médicos franceses hace poco reportaron que una muestra del tracto respiratorio de un hombre hospitalizado cerca de París, a fines de diciembre, dio positiva. Lo más probable es que ese virus también se haya extinguido, pues el brote en Francia no comenzó sino hasta semanas después.

La evidencia sugiere que el paciente cero del mundo, en China, empezó a infectar a otros a finales del otoño pasado. Un análisis de los primeros 41 casos confirmados, todos de personas que habían visitado el mismo mercado de mariscos en Wuhan, indica que la primera hospitalización ocurrió el 16 de diciembre. El paciente notó síntomas por primera vez el 1 de diciembre, así que la infección ocurrió antes. Varios científicos han estimado que el primer brote comenzó a finales o mediados de noviembre, y han inferido que quizá exista un ancestro viral común, aunque muestras adicionales del virus podrían cambiar el panorama.

El nivel de trabajo detectivesco que se requiere para encontrar al verdadero paciente cero podría ser más complejo de lo que parece. Al menos un genetista ha argumentado que el virus podría haber infectado a los humanos por primera vez —probablemente tras un contacto con un pangolín— mucho antes del otoño del año pasado, de una forma que no provocó ninguna enfermedad. Luego desarrolló sus características patogénicas con el paso del tiempo mientras circulaba. Si ese es el caso, la pregunta de “¿Quién fue el primero?” tal vez no pueda responderse de manera definitiva por un tiempo, o quizá nunca.

Por Apoorva Mandavilli

¿La gente que ya se contagió del coronavirus está protegida de volver a infectarse? Y si es así, ¿durante cuánto tiempo?

Las respuestas a estas preguntas tienen grandes repercusiones para la reapertura de la economía y la afirmación de que la gente puede vivir con menos miedo de contagiarse a corto plazo, y para la eficacia de las vacunas a largo plazo.

Los científicos han avanzado de manera constante, aunque gradual, para la obtención de esas respuestas. Cuando el cuerpo se enfrenta a cualquier virus, por lo general, crea anticuerpos, algunos de los cuales son lo suficientemente poderosos como para neutralizar el patógeno y evitar la reinfección. También produce grandes cantidades de células inmunitarias que pueden matar al virus.

La mayoría de las pruebas que buscan anticuerpos para el coronavirus han sido deficientes. Pero al menos un equipo con una prueba confiable reportó que la mayoría de la gente, incluso la que estaba solo un poco enferma, crea anticuerpos poderosos. Los datos sobre las células inmunitarias han tardado más en generarse, pero unos cuantos estudios sugieren que también existe una respuesta sólida por parte de estas células.

Lo que aún se desconoce es cuánto tiempo durará esta inmunidad. Ha habido informes de reinfecciones, pero los científicos han afirmado que estas se deben ya sea a pruebas defectuosas o a residuos virales que quedan circulando mucho después de que terminó la infección activa.

A partir de otros coronavirus que causan el resfriado común, SARS o MERS, los científicos tienen la esperanza de que la inmunidad al nuevo coronavirus dure al menos un año, pero, por ahora, sigue siendo un misterio.

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