4 diciembre, 2020

BOGOTÁ D.C.

Armando Gutierrez analista de la situación de Bogotá recomienda los sectores de la economía que se deben reabrir en Bogotá a partir del primero de mayo

 

Al hacinamiento carcelario se le suma ahora el riesgo de contagio del covid-19

Al hacinamiento carcelario se le suma ahora el riesgo de contagio del covid-19

La Defensoría del Pueblo, desde su misionalidad ha identificado que en el sistema carcelario se presentan cuatro problemáticas sobresalientes que requieren atención inmediata, esto es: i) hacinamiento desbordado; ii) infraestructura inadecuada y obsoleta; iii) deficiente atención en salud tanto a nivel básico como especializado y iv) ausencia de programas de socialización o reinserción social positiva.

  1. HACINAMIENTO. Principalmente el modelo eficientista, como un modelo de justicia penal endurecida, que procura la aplicación a ultranza de la normativa represiva, ya sea a través de sentencias condenatorias o bien la afectación directa a la libertad de las personas, tiene una repercusión directa en el sistema carcelario. Una de las más evidentes es el hacinamiento, dado que el sistema de justicia penal y las cárceles se han visto sobrepasados. Y este es un tema prioritario pues sus consecuencias son múltiples y altamente negativas: crecimiento de la violencia y violación a derechos fundamentales de las PPL[1].

1.1 Aumento de violencia: Un estudio sociológico concluye que el hacinamiento es el responsable del incremento de informes sobre motines, rebeliones, muertes, lo cual constituye graves violaciones a las Reglas Mínimas Para El Tratamiento Del Recluso de las Naciones Unidas. Lamentablemente esta no es una problemática reciente y se extiende a toda Latinoamérica: una investigación   deja   en   evidencia   una   realidad impactante de la cual  resulta pertinente conocer un extracto:

“Lima (Perú), 1986, disturbios en tres prisiones de la capital peruana dejan más  de  250  muertos. Sao  Paulo  (Brasil),  1992,  un  motín  carcelario  en  la Casa de Detención se cobra la vida de 111 personas. Maracaibo (Venezuela), 1994, una revuelta y un posterior incendio en la prisión de Sabaneta se salda con  120  reclusos  muertos.  San  Pedro  Sula  (Honduras),  2004,  otro  incendio acaba   con   la   vida   de   104   presidiarios.   Santo   Domingo   (República Dominicana),  2005,  en  un  enfrentamiento  entre  bandas  rivales  de  presos mueren 135 personas. Sao Paulo, mayo de 2006, el crimen organizado y la violencia carcelaria se trasladan a las calles y matan a más de 150 personas, entre  ellos  más  de  60  policías.

El 21 de marzo de 2020 más de diez cárceles de Colombia se amotinaron. En Bogotá se presentaron disturbios en la Modelo, la Picota y la penitenciaría de mujeres El Buen pastor. A la fecha las autoridades no se han pronunciado respecto a la cifra de heridos, muertos y personas fugadas.

  1. 2. Grave violación de los derechos fundamentales de los privados del a libertad:Pese a que la Convención Americana sobre Derechos Humanos establece en el artículo 5.2 que “nadie debe ser sometido a torturas ni a penas o tratos crueles, inhumanos o degradantes. Toda personas privada de la libertad será tratada con el respeto debido a la dignidad inherente al ser humano”, la realidad es distinta en las cárceles, pues el hacinamiento, sin llegar a decir que es el único factor que ocasiona la violación a derechos, ha atentado contra el derecho a la salud y servicios relacionados con este derecho como la atención médica, nutrición, recreación, higiene; además del derecho a la intimidad y la dignidad humana.

El hacinamiento carcelario obedece entonces a las siguientes causas:

-Ineficiencia general en la justicia penal.

-El tipo de política públicas punitivas que terminan con el uso excesivo de la detención y encarcelamiento en las etapas previas al juicio.

-Ausencia e ineficiencia de medidas para prevenir la reincidencia.

-Insuficiencia de establecimientos carcelarios y recursos para los mismos.

Una de las alternativas a la crisis carcelaria es hacer efectivos los derechos fundamentales de la población reclusa a través de una legislación que contemple el triple tratamiento de la política criminal (prevención, represión, resocialización), pues el excesivo tratamiento punitivo a las conductas de los ciudadanos conforme al Código Penal se ha convertido en una política criminal netamente represiva lo que necesariamente implica un incremento de la población carcelaria.[2]

Ahora bien, frente a la coyuntura del virus COVID-19, las medidas que ha adoptado el gobierno para contener su propagación deberían contemplar también a la población privada de la libertad, pues hasta el momento parece que la única medida ha sido suspender las visitas a sus familiares, pero no se ha visto ninguna estrategia clara y efectiva que proteja la salud de esta población, razón por la cual persiste el hacinamiento, las malas condiciones de higiene y salubridad y hay un temor generalizado por la propagación del coronavirus, lo que finalmente conlleva a que se presenten protestas y amotinamientos.

Es urgente que el gobierno tome cartas sobre el asunto, pues si bien no se han reportado casos de COVID-19 al interior de los centros carcelarios donde llegase a presentarse uno solo el aumento de personas infectadas crecería exponencialmente teniendo en cuenta la cercanía con la que viven y que las cárceles superan el 55% de hacinamiento en todo el país.

Tras los motines que se presentaron este fin de semana en más de diez centros penitenciarios del país, las cuales arrojaron un saldo de 23 detenidos muertos y más de 80 heridos entre presos y miembros de la fuerza pública, se decretó la emergencia carcelaria en el país. Con esta medida, el Gobierno busca adelantar las acciones urgentes que le permita dar frente a la emergencia sanitaria de cara al Covid-19 y al hacinamiento del más del 50% que se presenta actualmente en los centros de reclusión.

Si bien el Impec aclaró que esta declaratoria no faculta al gobierno para hacer excarcelaciones, recomendamos atender la situación de reclusión de las poblaciones más vulnerables, como es el caso de las personas mayores, con discapacidad, con enfermedades crónicas y/o terminales, mujeres en estado de embarazo, lactantes o que convivan con sus hijos en los centros, dada la alta fragilidad de estas personas frente a la pandemia que enfrenta el mundo entero en estos meses. Para esta población, debería considerarse la posibilidad de pagar sus condenas mediante detención domiciliaria o, en algunos casos, y tras un estudio previo, la suspensión de la condena; estoy ayudaría a disminuir el hacinamiento, y por ende, el riesgo del contagio y propagación del virus.

[1] Robles, O. (2011). El Hacinamiento Carcelario y Sus Consecuencias. Revista Digital de la Maestría en Ciencias Penales de la Universidad de Costa Rica. Nº 3. Recuperado de https://revistas.ucr.ac.cr/index.php/RDMCP/article/view/12415/11663

[2] Gómez, F. (2015). Alternativas para superar el hacinamiento carcelario en Colombia con enfoque en derechos humanos. Criterio Jurídico Garantista 8, 13. Recuperado de http://revistas.fuac.edu.co/index.php/criteriojuridicogarantista/article/view/589/567

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En el contexto actual, vale preguntarse ¿Existe alguna relación entre la calidad del aire, el pico y placa, y el coronavirus? Tras revisar diversas fuentes, se pudo encontrar posiciones encontradas frente a este tema

Por un lado, están quienes coincidieron en que no existe una correlación directa y que además, no es una estrategia efectiva para prevenir la propagación del coronavirus:

En este sentido, el médico infectólogo Carlos Álvarez, en entrevista con la Revista Semana,[1] aseguró que el pico y placa “No sirve para prevenir el coronavirus, no tiene relación directa. Puede ser que disminuya la posibilidad de enfermedades respiratorias, pero el hecho de que haya más gente en transporte público a la misma hora podría ser una medida que podría empeorar incluso.”

En esta dirección se encuentra el médico infectólogo Carlos Torres Martínez, quien en la misma entrevista señaló que no existe una correlación probada entre la calidad del aire y la propagación del coronavirus, poniendo como ejemplo el hecho de que la mayoría de los pueblos italianos donde la gente está muriendo son pueblos que no presentan contaminación.

Por otro lado, en el artículo titulado “Calidad del aire y bioseguridad: aspectos a vigilar frente al coronavirus en Colombia” se señala que un tema de gran importancia frente al coronavirus tiene que ver con la calidad del aire. Frente a esto, Dionne Cruz, presidenta de la Asociación Colombiana de Salud Pública, advirtió que la mala calidad del aire puede incidir en el desarrollo del Coronavirus, situación que resulta preocupante en una ciudad como Bogotá, que en lo corrido del año ha tenido que declarar el estado de emergencia ambiental por la mala calidad del aire.

Por tal razón, Dioone Cruz señaló que “La calidad del aire es fundamental para evitar un recrudecimiento del coronavirus, debido a que esa contaminación tan alta que se ha presentado, sobre todo en Medellín y Bogotá, está afectando seriamente a poblaciones vulnerables como niños y adultos mayores, ya que el sistema inmune de ellos suele ser bastante frágil y es más propenso a desarrollar fácilmente enfermedades respiratorias.”

Dado lo anterior, Cruz hizo un llamado a los alcaldes de las ciudades capitales donde se estén presentando altos niveles de contaminación del del aire, para que presten mayor atención a esta problemática, en la medida en que es un factor que afecta la salud de  muchas personas, en especial, teniendo en cuenta que en pocos días empieza la primera temporada de lluvias en Colombia y generando mayores problemas de salud.[2]

Si bien existe un desacuerdo sobre la relación entre calidad del aire y el coronavirus, es evidente que mejorando el aire que respiramos se pueden prevenir enfermedades respiratorias, la cuales afectan especialmente a la primera infancia y a las personas mayores, que son la población que más sufren los efectos del coronavirus. Por lo tanto, instamos a la Administración Distrital a adoptar medidas que garanticen una calidad del aire en los niveles óptimos para la salud de los capitalinos. Resulta preocupante que durante el simulacro de cuarentena, algunas de las estaciones de monitoreo de la calidad del aire superaron los niveles permitidos.

[1] Revista Semana. ¿El pico y placa ambiental sirve para «combatir» el coronavirus? https://www.semana.com/nacion/articulo/que-tanto-sirve-el-pico-y-placa-ambiental-para-combatir-el-coronavirus/656738

[2] Calidad del aire y bioseguridad: aspectos a vigilar frente al coronavirus en Colombia https://www.vanguardia.com/colombia/calidad-del-aire-y-bioseguridad-aspectos-a-vigilar-frente-al-coronavirus-en-colombia-HD2104988

 

Múltiples factores que preocupan en Bogotá por llegada del Coronavirus

Son múltiples las problemáticas que se presentan en el Distrito Capital para consolidar la crisis de salud pública a la que nos estamos enfrentamos con ocasión de la llegada del Coronavirus (Covid-19)

Resulta muy alarmante el hallazgo de la Personería de Bogotá, quien informó que, tras revisar de manera aleatoria a trece (13) EPS con el fin de indagar cuántas emplean un protocolo para atender a los pacientes que presenten sintomatologías relacionadas al COVID-19, evidenció que solo una de éstas implementa un plan de acción:  Salud Total. Otras, como Medimás, Coomeva, Unicajas, Comfacundi, Convida, Sura, Ecoopsos y Coosalud, no contestaron la comunicación de la Personería, mientras que la EPS Capital Salud no evidenció ningún protocolo. Por otra parte, las EPS que no tienen un procedimiento claro son Famisanar, Nueva EPS y Sánitas. La mayoría de las EPS orientan mediante sus páginas web o líneas de atención nacional.

Hemos recibido múltiples interrogantes de ciudadanos preocupados con la situación de aislamiento y subsistencia de personas en habitabilidad de calle, que trabajan en calle, de trabajadores informales quienes venden productos día a día, y de trabajadores/trabajadoras de actividades sexuales pagadas. Pese a que la Secretaría de Integración Social afirmó que se están alistando espacios para que habitantes de calle se aíslen de forma voluntaria, exhortamos a la administración a expedir con urgencia los protocolos de aislamiento y atención a estas poblaciones, que representan un alto grado de vulnerabilidad, dada sus condiciones de vida.

De otra parte, la inmensa aglomeración de ciudadanos que está teniendo lugar en la mañana de hoy en la terminal de transporte terrestre, que intentan salir de la ciudad para el puente festivo, sumado a la gran cantidad de ciudadanos que se encuentran en Corabastos, hace aún más crítica la situación, pues contradicen las recomendaciones de evitar aglomeraciones para evitar el contagio y su propagación.

Finalmente, resulta muy preocupante la llegada de ciudadanos procedentes de España que, junto a Italia, son los actuales focos del virus. Si bien el Presidente de la República decretó el cierre de la terminal aérea a partir del 23 de marzo, durante los cuatro días que quedan para la implementación de esta medida, los bogotanos y los colombianos seguimos siendo expuestos a un contagio mayor, pues la Procuraduría evidenció fallas en controles en El Dorado: El personal de sanidad portuaria es insuficiente para atender volumen aproximado de 9 mil pasajeros, ya que solo cuentan con 2 turnos de 8 auxiliares de enfermería, 2 jefes de turno y 2 epidemiólogos.

En este contexto, hacemos un llamado urgente a las autoridades en todos los niveles e instancias para que refuercen las medidas para disminuir el riesgo de contagio y propagación del Covid-19 en nuestra ciudad y en el territorio nacional. En este orden de ideas, hacemos las siguientes recomendaciones: i) implementar el aislamiento obligatorio de la ciudadanía; ii) implementar zonas de aislamiento y atención para habitantes de calle; iii) adoptar medidas para suministrar recursos a las personas que dependen de actividades económicas de calle o ambulantes; iv) cierre inmediato del aeropuerto El Dorado.

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